Servir una misión de tiempo completo es un honor y un privilegio que bendecirá su vida cien veces más. Recientemente encontré unas citas del Presidente Kimball que pensé eran valiosas para compartirlas aquí. Ellas ofrecen una perspectiva poderosa a quien ha sido llamado a compartir el Evangelio. El profeta habló claramente de nuestro deber. Él dijo, “Se me preguntó hace unos años, ‘¿Debería cada hombre joven que sea miembro de la Iglesia cumplir una misión?’, respondí con la respuesta que el Señor ha dado: Sí, cada hombre joven digno debería cumplir una misión. El Señor espera eso de él. Y si él no está digno ahora para cumplir una misión, entonces debería empezar de una vez a capacitarse a sí mismo.”
El Señor ha instruido,
“Enviad a los élderes de mi iglesia a las naciones que se encuentran lejos; a las islas del mar; enviadlos a los países extranjeros; llamad a todas las naciones, primeramente a los gentiles y luego a los judíos.” (D y C 133:8).
El Presidente Kimball adicionalmente agregó, “Alguien también podría preguntar, ‘¿Debería cada mujer joven, debería cada padre y madre, debería cada miembro de la Iglesia servir una misión?’ De nuevo, el Señor ha dado la respuesta: Sí, cada hombre, mujer y niño – cada persona joven y cada niño y niña pequeños – deberían servir una misión. Esto no significa que ellos deben servir en el extranjero o ser formalmente llamados y apartados como misioneros de tiempo completo. Pero esto significa que cada uno de nosotros es responsable de atestiguar de las verdades del evangelio que se nos ha dado. Todos tenemos parientes, vecinos, amigos, y compañeros de trabajo, y es nuestra responsabilidad darles las verdades del evangelio a ellos, tanto por el ejemplo como también por precepto. (Spencer W. Kimball, It Becometh Every Man, Ensign, Liahona, octubre 1977, 3)
Así que mientras estoy ocupada preparando a mi hijo mayor para que entre al CCM el próximo mes, me he preguntado “¿He sido un buena miembro misionera hoy?” ¡Me encantaría ser capaz de compartir historias de conversiones con él en su misión sobre las personas con quienes he compartido el Evangelio!
Por Trina Boice el 18 de febrero de 2008

Recuerdo que siendo Director de Asuntos Públicos de lisión España-Las Palmas, el Pte.Hinckley programó unisit las Islas Canarias, así que en ese momento no pusimos en marcharacer todos los preparativos paral evento, ¡Nos viene isitar un Profetel Señor! erl año 1997, así que cuidamos cadetalle parue todo salieran lo mejor posible y el Pte.Hinckley sintierl amor y respeto del pueblo Canario, así que tuve lxperienciaravillose ser el que tuvo que presentar ante lrens el representante del Gobierno en Las Palmas de Gran Canaria, cuando nos encontramos me dijo en español ¡Que tal hermano!, nunclvidaré lensación de estar al lado de un profeterdadero del Señor, al mismo tiempo sentí profundamente el respeto que infundí lntegridad con lue caminabaciale Prensa. Posteriormente nos deleito con un discurso en lale Congresos de leriel Atlántico ante mas de mil personas, justamente el máximo aforo que teniala. Errimerez que un Profetel Señor visitabas Islas Canarias, nunclvidaremos el año 1997.