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La oración

Por Roxana

En estos días he experimentado el poder de la oración en mi vida y de hecho que he aprendido algunas cosas que quisiera compartir con uds.

Primeramente, yo realmente sé que Nuestro Padre Celestial SI contesta todas nuestras oraciones.

En estos días por ejemplo aprendí que cuando uno ora por algo con un fuerte deseo, inmediatamente viene la ayuda que puede ser a través de otra persona.

También aprendí que a veces oramos por algo, pasan los minutos, quizás horas, dias etc y nos falta hacer “la acción”, eso me pasó por eso les comparto esto.

Algunas veces nos dice “PACIENCIA” “ESPERA” la respuesta quizás nos llegará al mismo momento pero tenemos que tener la certeza de que El lo hará.

Lo importante radica en hacer una oración que realmente salga de nuestro corazón, diciendole QUE SE HAGA TU VOLUNTAD Y NO LA NUESTRA, de esa forma El nos conducirá por el camino correcto.

Sé realmente que Dios es un Padre Misericordioso, amoroso, que nos escucha, que nos ama y que desea que nosotros aprendamos a desarrollarnos para que de esa manera lleguemos a ser como El.

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Comparte el dolor

Por Roxana

De la forma en que los amigos de Job trataron de consolarlo aprendemos un principio básico sobre lo que es consolar a los demás cuando sufren: la capacidad de ayudar de un consolador no está tanto en su talento para usar las palabras, sino en su capacidad de ser solidario. Esa es la comprensión que Job anhelaba cuando sus amigos trataron de corregirlo.

El Dr. Paul Brand ha expresado esta verdad hermosamente en su libro La obra maestra de Dios. Él escribe: Cuando pregunto a mis pacientes “¿quién le ayudó en su sufrimiento?”, escucho una respuesta extraña e imprecisa. La persona descrita raras veces tiene respuestas suaves y una personalidad alegre y efervescente. Es una persona callada, comprensiva, que escucha más de lo que habla, que no juzga y ni siquiera ofrece mucho consejo. “La sensación de paciencia.” “Alguien que estaba presente cuando lo necesité.” Una mano que tomar. Un abrazo comprensivo y perplejo. Un nudo en la garganta compartido.”

A veces, al esforzarnos tanto para decir lo correcto olvidamos que el lenguaje de los sentimientos habla mucho más alto que nuestras palabras. Hay momentos en que lo mejor que podemos hacer es «llorar con los que lloran» (Romanos 12:15).

El primer paso para ayudar a otros en sus angustias es compartir su dolor (2 Corintios 1:3-4).

Romanos 12:15.
. . . llorad con los que lloran. -

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Como personas que formamos parte de la gran obra de La  Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, creemos en la naturaleza eterna de nuestras almas y en el gran papel que tiene el Templo para concedernos una unión junto con nuestro amado Padre Celestial.

Dentro de la Iglesia se piensa de que Dios no cambia su naturaleza, Él otorga siempre el mismo nivel de bendiciones para todos sus hijos, no importa el momento o contexto en el que se encuentren viviendo, mientras ellos regresen a vivir con Él.  Lo que significa de que podemos ser merecedores de las bendiciones divinas mediante el poder del sacerdocio, el cual le otorga a los miembros varones de la Iglesia  la autoridad para ejercer en el Nombre de Dios siempre con rectitud.

El poder del sacerdocio nos otorga un Profeta viviente y a su vez líderesa nivel mundial y local, los cuales nos muestran la forma de retornar a la presencia de nuestro amado Padre Celestial mediante su liderazgo y guía.  Otra labor que tiene el poder del sacerdocio es que se puede usar dentro del Templo para hacer convenios con nuestro Padre Celestial.

Entonces, ¿cuál es la comprensión que tienen los miembros de la Iglesia sobre el Templo? ¿Qué parte ocupa en sus vidas y en sus corazones? Puede y debería ser un sitio al cual vamos a visitarlo a menudo con la intencion de reconectarnos al cielo.  Debería identificar nuestros sueños,esperanzas e ideales para tratar de llegar a ser más similares a nuestro Salvador.  Es una muestra de Su infinito amor hacia nosotros.

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Aun a una edad temprana Jesucristo nos dio a entender la gran relevancia que tiene un Templo.  Él permanecio allí, progresando y madurando en los temas basados en el Espíritu, se volvía con frecuencia santificando el sitio donde se hallaba el Templo dentro de la religión judía.  Lo purificó en el momento en que el Espíritu de Su Padre le indicó que debía realizarlo por todos los que lo tomarían a la ligera y cometerían profanación en contra de su sagrado propósito.  Jesucristo le dio una gran importancia al templo, lo mismo debería hacer su pueblo.

Esta es una de las más valiosas y conmovedoras historias de las que he estudiado con mi guía Helamán, dentro de la cuidad de Tulúm, el templo es el sitio que se encuentra situado hacia el oriente y el foco de atención de todo el pueblo, que se levanta en un acantilado.  También se puede presenciar una vista del mar caribe, y también señala el único camino seguro que une al océano con el pueblo. Los conquistadores españoles perdieron una gran cantidad de tiempo para encontrar un modo de atravesar la barrera de arrecife que se encontraba alrededor debido a que desconocían la importancia de la construcción que se encontraba sobre la montaña. Quienes habitaban el lugar sabían  que si se deseaba cruzar por el camino seguro se debía contemplar el templo.

Este mensaje es vigente hasta nuestros días.  Un discípulo de Jesucristo anhela encontrarse cada vez más cerca de su presencia como nuestra debilidades nos lo permitan, la mejor solución para hacerlo es tener nuestras miradas fijas hacia el Templo.  Un templo de La  Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días no se encuentra abierto para todas las personas.  Para algunos el Templo es un símbolo de belleza, y a lo mejor secretos, pero la realidad es que tiene muy poca relación en base a los secretos.  Esto lo digo en una forma totalmente personal.  Las pesonas podrían encontrarse con momentos difíciles cruzando por caminos escabrosos en sus vidas por el hecho de que les hace falta descubrir las maravillosas cosas que se hacen ahí dentro, y lo que éstas podrían hacer por ellos.  Incluso quienes son miembros de la Iglesia no pueden accesar libremente esos lugares, es un honor y privilegio que se obtiene mediante un alto grado de dignidad a través de la obediencia a los mandamientos del Señor.  ¿Por qué es así? Por el mismo motivo por el que cristo se quedó y purificó el Templo.  El Templo es la morada de Dios en la tierra, es el sitio donde nosotros como sus hijos  podemos estar a su lado y entender lo que representamos y valemos para Él.  Es el lugar en que hacemos nuestros convenios con Él, de que viviremos nuestras vidas como Él quiere que lo hagamos.  Es donde nos unificamos a nosotros mismos para crear nuevas familias, es el lugar en el que nace nuestra salvación.  Es nuestro refugio que nos brinda seguridad, y es el punto central de nuestra responsabilidad con el evangelio de Jesucristo .

Si no es en este instante, quizás deberíamos buscar en nosotros mismos y reorientarnos hacia lo que es importante en esta vida. Los mayas siempre lo han sabido.  Incluso después de perder todo recuerdo sobre la pureza del evangelio de Jesucristo, aun así  comprendían la importancia de un Templo edificado.

Por Alison Palmer el 9 de marzo de 2008.

Traducido por Juan José Valenzuela

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Vivir nuestra religión

Esto lo tomé de un discurso de la Conferencia General de 1998.

Elijo, como mi texto, el Artículo de Fe Nº 13: ‘Creemos en ser honrados, verídicos, castos, benevolentes, virtuosos y en hacer el bien a todos los hombres; en verdad, podemos decir que seguimos la admonición de Pablo: Todo lo creemos, todo lo esperamos; hemos sufrido muchas cosas, y esperamos poder sufrir todas las cosas. Si hay algo virtuoso, o bello, o de buena reputación, o digno de alabanza, a esto aspiramos’.

Hermanos, el Espíritu de Cristo que hemos tomado sobre nosotros, ¿ejerce influencia en nuestra conducta laboral?

Brigham Young dijo: ‘Deseamos que los santos aumenten su virtud hasta lograr que, por ejemplo, nuestros mecánicos sean tan honrados y veraces que esta Compañía Ferroviaria pueda decir: ‘Consigamos a un élder ‘mormón’ como maquinista y así nadie tendrá temor de viajar, porque si él percibe algún peligro adoptará las medidas necesarias para preservar la vida de aquellos cuyo cuidado se le confía’. Yo quisiera ver que nuestros élderes sean tan honrados de tal forma que esta Compañía los prefiera como mecánicos, guardas, maquinistas, secretarios y gerentes.

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Si vivimos nuestra religión y somos dignos de ser llamados Santos de los Últimos Días, seremos las personas indicadas a quienes tales empresas habrán de confiarse con perfecta seguridad; si no resultase así, ello será una prueba de que no estamos viviendo nuestra religión’.

Lo que el presidente Young exhortó a los poseedores del sacerdocio en su época es tan importante como lo es en nuestros días, el Espíritu de Cristo debe penetrar en todo lo que hagamos, tanto en el trabajo, como en la escuela o en el hogar.

El presidente Spencer W. Kimball nos enseñó que

‘tomemos, una sola vez, la decisión de hacerlo bien’.

Él tomó decisiones importantes temprano en su vida a fin de que no tuviera que tomarlas una y otra vez; y agregó: ‘Podemos alejar de nosotros algunas cosas de una vez por todas y dar el asunto por terminado. . . sin tener que reconsiderar y volver a decidir cien veces lo que vamos a hacer y lo que no vamos a hacer’.

Presidente James E. Faust
Conferencia General de Abril de 1998

El profundo anhelo de nuestro Padre es que vvolvamos victoriosos

a Su presencia…

Debemos decidir definitivamente hoy a quién seguimos!

Si lo seguimos a El debemos procurar conocimiento para saber

cuál es el camino,

debemos ser obedientes para disfrutar

de la compañía del Espíritu Santo

quién nos guiará y de las bendiciones que nos están aguardando…

Éstas cosas nos ayudarán a obtener y fortalecer el testimonio

que permitirán que perseveremos hasta el final de nuestros días en la tierra…

Después de eso…

qué hermoso será disfrutar juntos de nuestros hogares celestiales!!!

Que disfrutes de un día maravilloso!!!

Con muchísimo cariño…

Patricia Laumann, el 15 de octubre de 2008.

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Todos lo hemos oído. Tal vez lo hayamos dicho.  “Si tan solo pudiera ganar un poco más de dinero – entonces yo sería feliz.”  Así que trabajamos fuertemente, sacrificando el tiempo  que pasamos con nuestra familia, rehusando sal ir de vacaciones, todo en un esfuerzo por ser los mejores en nuestro empleo y ganar más dinero. Muy a menudo, lo que hacemos da resultados y obtenemos lo que queremos; a veces no resulta y nos echan a un lado para darle a otro la posición o el aumento en sueldo que nos habíamos prometido a nosotros mismos.  Sin importar el resultado de nuestro sacrificio, la cosa que es una constante es que descubrimos que en realidad, no somos más felices. Generalmente terminamos un poco menos que felices. Pensamos en los días en los cuales estábamos recién casados, los días que no teníamos mucho, pero, ah, éramos felices. ¿Éramos felices porque todo era nuevo? ¿Un nuevo amor, una nueva vida juntos? ¿O éramos felices porque había menos responsabilidades, menos exigencias económicas, y, por lo tanto, menos exigencias sobre nuestro tiempo?  Hoy día, “la afluencia está arriba, pero la felicidad está abajo, como lo indican los índices de divorcio…” dice  Lynn G. Robbins de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (o Mormones) en su charla titulada “El costo de las riquezas” (Ensign, Jun 2003, 24.) Así que tenemos lo que esperábamos – más dinero.

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Pero a menudo no tenemos lo que en realidad queremos – más felicidad. Se ha dicho del hombre rico, que sus cosas no le pertenecen, sino que él le pertenece a sus cosas. Mientras más cosas poseemos, más tenemos que trabajar para mantener lo que tenemos. Es un ciclo vicioso que no tiene fin, a menos que le pongamos un alto al asunto. Eíder Robbins dice que “Un antónimo de la avaricia, y tal vez el antídoto a ella, es contentamiento.” Pablo el apóstol aseveró: “… he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación” (Filipenses 4:11). Sienta satisfacción con lo que tiene, y más, sea agradecido por ello. El contentamiento y la gratitud son esenciales si usted quiere lograr la verdadera=2 0felicidad. Benjamín Franklin dijo: “Los ojos de las demás personas son los ojos que nos arruinan.  Si todos fueran ciegos menos yo, no querría ni las ropas finas, ni las casas finas, ni los muebles finos.” (Cita de Andrew M. Allison and others, The Real Benjamin Franklin (1987), 364.) El sabia que el tiempo es la única cosa que se compra sin gastar dinero, pero que el tiempo es la única cosa que de verdad vale la pena tener en mayor cantidad. El Salvador mismo es el mejor ejemplo de establecer prioridades apropiadamente. Al tener pocas distracciones, Él pudo dedicarse a Su ministerio.  El Señor no espera que adoptemos una vida de pobreza, pero su consejo es bastante claro: “Desecharás las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor” (D&C 25:10) y “la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee” (Lucas 12:15). Benjamín Franklin dijo: “Cuando has comprado una cosa fina, debes comprar diez más, para que tu apariencia sea toda de una misma pieza… Es más fácil suprimir el primer deseo que satisfacer todos los que siguen al primero.”  (Esto es cierto hoy en día se evidencia por todo el país con las familias en crisis y los hogares en la balanza. Cuando antes nos satisfacíamos con casas pequeñas y modestas, en la actualidad a menudo buscamos tener grandes y lujosas casas que requieren, no las diez “cosas finas” sino cientos de ellas. Sencillamente no podemos pagar el estilo de vida que nuestra avaricia nos impulsa a buscar. “No os acumuléis tesoros sobre la tierra… sino acumulaos tesoros en los cielos, donde ni la polilla ni el moho corrompen, y donde los ladrones no minan ni roban. (3 Nefi 13:19-20.)

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Nuestro mayor tesoro debe ser nuestra familia. Y el tiempo que pasemos con los miembros de la familia, nutriéndolos, forjando recuerdos, es el mejor uso que le podemos dar a este activo tan valioso. Élder Robbins validó esto cuando dijo: “En ‘La familia: una proclamación para el mundo’ aprendemos que ‘la familia es esencial para el plan del Creador para el destino eterno de Sus hijos’ (Revista Liahona, Nov. 1995, 102.)  < /i>Como la familia es esencial, entonces la labor más importante que hacemos, de acuerdo con el Presidente Harold B. Lee (1899-1973),es “entre las paredes de nuestro hogar” (Reporte de Conferencia, Abr. 1973, 130; o Liahona, Julio 1973, 98.) Tome nota de la palabra “entre”. Los padres ganan su dinero fuera del hogar para vivir, pero invierten tiempo dentro del hogar para hacer una vida.

Estoy segura de que mientras evitemos esas “muestras externas” a la vez que nos esforcemos para estar contentos o satisfechos con lo que tenemos, descubriremos la verdadera felicidad para nosotros y nuestras familias.

Por Ali Cross el 23 de Julio de 2008.  Traducido por Nuria.

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El gran Plan de Felicidad

¿Se ha preguntado alguna vez por qué? Por supuesto que sí. Todos nos preguntamos por qué de vez en cuando.

Nos preguntamos por qué alguien que amamos debe sufrir, por qué las calamidades afectan a tantos, tomando sus viviendas, su salud, aún algunas veces, sus vidas.

He escuchado a mucha gente decir que si Dios verdaderamente nos amara, Él nunca permitiría que nos sucedieran cosas malas. Algunas veces, en mis peores momentos, he pensado lo mismo.

Pero Dios nos ama y Él lo ha demostrado dándonos la vida y lo mejor de todo, al concedernos libertad – la libertad de elegir por nosotros mismos qué haremos con nuestras vidas.

Éste tiempo sobre la tierra, nuestra vida mortal, es la oportunidad de llenar la medida de nuestra creación, para aprender acerca del Plan de Salvación de nuestro Padre Celestial y elegir si seremos o no obedientes. La obediencia al plan de Dios, es esencial para nuestra felicidad y progreso eternos.

El Rey Benjamín, profeta del Libro de Mormón, explicó que, “el Señor Dios ha enviado a sus santos profetas entre todos los hijos de los hombres, para declarar estas cosas a toda familia, nación y lengua, para que así, quienes creyesen [en] Cristo,…esos mismos recibiesen la remisión de sus pecados y se regocijasen con un gozo sumamente grande”

(Mosíah 3:13)

Él también enseñó a su gente: “Considerad el bendito y feliz estado de aquellos que guardan los mandamientos de Dios. Porque he aquí, ellos son bendecidos en todas las cosas, tanto temporales como espirituales; y si continúan fieles hasta el fin, son recibidos en el cielo, para que así moren con Dios en un estado de interminable felicidad.” (Mosíah 2:41)

Dios quiere que seamos felices. Él nos ha provisto de un mapa que no sólo nos lleva a un destino final de “interminable felicidad”, sino que nos provee de un viaje que puede estar lleno de alegría y felicidad. Pero para descifrar ese mapa, debemos primero, estudiar las doctrinas de felicidad – la verdadera felicidad.

La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (conocidos como mormones) enseña que además de nuestro conocimiento del plan de felicidad necesitamos una comprensión del principio del albedrío. Los mormones creen que Dios nos envió a la tierra con la oportunidad para elegir por nosotros mismos qué creeremos, y si seremos o no obedientes a los mandamientos de Dios. En su discurso “Respuestas a las preguntas de la Vida”, M.Russell Ballard, un líder de la Iglesia Mormona, escribió, “Una persona no tiene que demorar mucho tiempo en la escuela de la mortalidad para darse cuenta que el plan del Padre Celestial no provee una felicidad dichosa en cada paso durante nuestro viaje mortal. La vida está llena de severas realidades que golpean el corazón y desgarran el alma” (Liahona, Mayo 1995, 22)

Howard W. Hunter, en ese entonces Presidente de la Iglesia, dijo:

‘’No hay nada triste o tétrico sobre una persona que acepta las verdades del evangelio e incorpora estos principios en su diario vivir. Dios quiere que todos sus hijos sean jubilosos y alegres, y nosotros podemos obtener estas bendiciones si estamos dispuestos a guardar sus mandamientos y vivir por su palabra en todo lo que hacemos” (en Reporte de Conferencia, Sept./Oct. 1961, p. 108)

Cuando lleguen a entender el plan de nuestro Padre Celestial, encontrarán que muchas preguntas de la vida son respondidas en el evangelio de Cristo. El Apóstol Juan dijo, “Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.” (Juan 13:17.)

Testifico que Dios nos ha provisto con todo lo que necesitamos saber acerca de ser felices en esta vida, a pesar de las tragedias que abundan. Busquen las escrituras y aprendan todo lo que puedan sobre el gran plan de felicidad. Ruego que lleguen a entender estas verdades, y ser compelidos, así como yo, a abrazarlas de su propia voluntad. Al hacerlo hallaremos un aumento de felicidad, una interminable felicidad, y tendremos paz. Jesús dijo, “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.” (Juan 14:27.)

Aquella paz inspirará satisfacción a nuestras almas y hallaremos haber elegido ser felices y seremos eternamente bendecidos a causa de ello.

Por Ali Cross, el 1ero de agosto de 2008.

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¿Como creas recuerdos para cosas que son especiales para ti? ¿Guardas un diario o álbum de fotos, o tienes algún otro método favorito para recordar sentimientos y alegría de experiencias pasadas?

El convenio del bautismo es una de las más alegres y sagradas bendiciones en la vida de un discípulo. Desafortunadamente, si no tomamos la oportunidad de recordar los convenios que hemos realizado y los sentimientos asociados con ellos, se vuelve demasiado sencillo que esta promesa pueda llegar a perderse con las tensiones sin importancia de la vida diaria. A causa del gran amor de nuestro Padre Celestial por nosotros y Su gran entendimiento de las debilidades humanas, Él nos otorga un método igualmente sagrado para poder recordar esta experiencia.

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Cada semana, cuando nos reunimos el domingo, nos es dada la oportunidad de tomar los sacramentos. El Señor nos ha mandado aprovechar esta oportunidad. Él nos ha prometido que si vamos a Él para renovar y recordar nuestro convenio del bautismo, también será renovada nuestra fortaleza y convicción de seguir a Cristo y nos será agregada protección de las maldades que cada día encontremos en el mundo.

“Y para que más íntegramente te conserves sin mancha del mundo, irás a la casa de oración y ofrecerás tus sacramentos en mi día santo” (Doctrina y Convenios 59:9).

Cristo, al enfrentar Su última noche con los discípulos, antes de su sacrificio final, Él tuvo dos cosas específicas que enseñarles.

Éstas fueron las cosas que quiso que tuvieran la mayor impresión en ellos. La primera fue Su ejemplo de servicio y un mandamiento a llegar a ser como Él. Sólo como lo fue para ellos, es nuestra voluntad de servir y nuestro deseo de bondad que nos une a Él. El segundo fue el sacramento. Jesucristo les dio una ordenanza específicamente designada para ayudar a sus discípulos a recordarle, estar unidos a Él y honrar las promesas que le hicieron.

“Y mientras comían, tomó Jesús el pan, y bendijo, y lo partió, y dio a sus discípulos, y dijo: Tomad, comed; éste es mi cuerpo.

Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos;

Porque esto es mi sangre del Nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.” (Mateo 26:26-28).

Jesús trajo esta misma ordenanza a las Américas cuando Él visitó a su pueblo luego de su resurrección.

“Y aconteció que Jesús mandó a sus discípulos que le llevasen pan y vino.

Y mientras fueron a traer el pan y el vino, mandó a la multitud que se sentara en el suelo.

Y cuando los discípulos hubieron llegado con pan y vino, tomó el pan y lo partió y lo bendijo; y dio a los discípulos y les mandó que comiesen.

Y cuando hubieron comido y fueron llenos, mandó que dieran a la multitud.

Y cuando la multitud comió y fue llena, dijo a los discípulos: He aquí, uno de vosotros será ordenado; y a él le daré poder para partir pan y bendecirlo y darlo a los de mi iglesia, a todos los que crean y se bauticen en mi nombre.

Y siempre procuraréis hacer esto, tal como yo lo he hecho, así como he partido pan y lo he bendecido y os lo he dado.

Y haréis esto en memoria de mi cuerpo que os he mostrado. Y será un testimonio al Padre de que siempre os acordáis de mí. Y si os acordáis siempre de mí, tendréis mi Espíritu para que esté con vosotros.

Y sucedió que cuando hubo dicho estas palabras, mandó a sus discípulos que tomaran del vino de la copa y bebieran de él, y que dieran también a los de la multitud para que bebiesen.

Y aconteció que así lo hicieron, y bebieron y fueron llenos; y dieron a los de la multitud, y éstos bebieron y fueron llenos.

Y cuando los discípulos hubieron hecho esto, Jesús les dijo: Benditos sois por esto que habéis hecho; porque esto cumple mis mandamientos, y esto testifica al Padre que estáis dispuestos a hacer lo que os he mandado.

Y siempre haréis esto por todos los que se arrepientan y se bauticen en mi nombre; y lo haréis en memoria de mi sangre, que he vertido por vosotros, para que testifiquéis al Padre que siempre os acordáis de mí. Y si os acordáis siempre de mí, tendréis mi Espíritu para que esté con vosotros.

Y os doy el mandamiento de que hagáis estas cosas. Y si hacéis siempre estas cosas, benditos sois, porque estáis edificados sobre mi roca”. (3 Nefi 18:1 – 12)

Al bautizarnos nos comprometemos con Cristo y mostramos voluntad al llevar Su nombre en cada aspecto de nuestras vidas, de tratar de vivir Su evangelio y llegar a ser como Él. Cuando tomamos el sacramento volvemos a esa sagrada promesa.

Nos ubicamos en una atmósfera sagrada donde podemos sentarnos al los pies del Padre y analizar nuestras vidas y rededicación a Jesucristo. Le agradecemos por el sacrificio expiatorio del Salvador, que recordamos a través del pan y el agua.

Le agradecemos por la oportunidad que nos da de arrepentirnos, de buscar el perdón y empezar cada día con una mayor convicción de poner nuestras vidas en armonía con el evangelio y sus mandamientos. Nos retiramos bendecidos con el espíritu de Jesucristo que nos edifica y guía a través de la vida hasta que nuevamente nos reunamos y renovemos nuestros convenios.

Por Alison Palmer, el 12 de febrero de 2008.  Traducido por Gonzalo C.

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Controla tus pensamientos

El otro día me topé con un bello artículo por un apóstol moderno, Boyd K. Packer titulado “el Espíritu de Revelación.” Aunque está dirigido a la juventud de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, sus palabras motivan a cada uno de nosotros a darle importancia al control de nuestros propios pensamientos. Lo que pensamos y sentimos es la estructura de lo más íntimo de quienes somos.  ¿Las cosas que conservamos en nuestras mentes y corazones reflejan las cosas que Dios aprobaría, o hemos dejado que este espacio sagrado sea invadido por las filosofías y preocupaciones del mundo a nuestro alrededor? Dios nos ha pedido que enfoquemos nuestros pensamientos en Cristo y en la virtud, entre otras cosas. Una de las mayores cosas que podemos controlar en esta vida es nuestra mente. Podemos usarla para enfocarnos en el bien, el mal, y cualquier nivel entre las dos. Pero el discípulo de Cristo debería recordar el primer y gran mandamiento:

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” (Mateo 22:37)

Esto no puede lograrse si pasamos más tiempo pensando en nuestro jardín, carro, finanzas, pasatiempos, o cualquier otra cosa, que el tiempo que pasamos meditando acerca de los senderos de Jesucristo y Su evangelio. Por sobre todo, necesitamos evitar meter cosas en nuestra mente que ahuyentan al Espíritu de nuestras vidas— estas cosas pueden introducirse en forma de entretenimiento como películas, música, libros o puede manifestarse en forma de amigos, asociaciones, u otras influencias. Tal vez no siempre seamos capaces de controlar a lo que estamos expuestos, pero siempre podemos controlar lo que hacemos después con ello. Si no refleja el corazón y mente de un discípulo de Cristo, no tiene cabida en nuestras vidas y no debiera permitírsele echar raíces dentro de nosotros.

Aunque debemos averiguar lo que funciona mejor para nosotros en lo personal, el Presidente Packer ofrece una solución valiosa en cuanto a aprender a controlar nuestros pensamientos la cual resulta ser una de mis favoritas. Tiene que ver con el poder que la música tiene para afectar nuestros pensamientos y ánimo. ¿Les impacta la música de manera que pueda brindarles paz, energía o aun frustraciones que acentúan pensamientos y sentimientos que tenían antes de que iniciara la música? Puede ser utilizada para potenciar o cambiar nuestro estado de ánimo. Puede ser utilizada para controlar nuestros pensamientos y nuestra perspectiva de la vida.

Si escogemos cuidadosamente y damos raíz a cosas que inspiran y elevan, estaremos armados contra las cosas que no queremos contemplar. La música digna puede proveer protección e inspiración cuando más la necesitamos. Contrario a esto, la música que es destructiva para nuestro espíritu, puede llevarnos y mantenernos en lugares oscuros de los cuales resulta difícil escapar.

El Presidente Packer hace una reflexión en cuanto a cómo aprendieron esta lección en su propia familia. Su hermano le enseñó a enfrentar los desafíos de la guerra con un himno y con una oración en su corazón. El dijo, “tengo un himno favorito… y cuando las cosas se ponían duras yo me lo cantaba en silencio, y seguidamente venían una fe y seguridad que me mantenía en curso.”

Fue una lección bien aprendida, Presidente Packer nos transmite el valor de lo que aprendió de su hermano. “Conforme pasaron los años, a pesar de que no era fácil, podía controlar mis pensamientos si preparaba un lugar a donde estos pudieran ir. Puedes remplazar pensamientos de tentación, enojo, decepción, o temor con mejores pensamientos— con música.”

Luego, con su manera divertida y directa, que he aprendido a apreciar, Boyd K. Packer, termina con este gran resumen sobre el desafío de controlar nuestros pensamientos.

“¡En forma! ¡Frente en alto! ¡Tomen control de sus vidas! ¡Tomen control de su mente, de sus pensamientos! Si tienen amigos que no son una buena influencia, hagan cambios, aun si enfrentan soledad, e inclusive rechazo.”

“Si ya han cometido errores graves, hay formas de arreglar las cosas, y eventualmente será como si nunca hubiese sucedido.”

“A veces la culpa controla nuestras mentes y nos toma prisioneros en nuestros pensamientos. Qué absurdo es permanecer en prisión cuando la puerta se encuentra abierta. Ahora, no se digan a sí mismos que el pecado en realidad no importa. Eso no ayudará; el arrepentimiento sí.”

Tomen control de sus pensamientos y sentimientos y se encontrarán con un enfoque más claro y un paso seguro en el sendero de Cristo que buscan seguir.

Por Alison Palmer, el 31 de Julio de 2008

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Mientras el profeta Lehi, enviado desde Jerusalén con su familia a una tierra prometida en América, agonizaba, habló a cada uno de sus hijos, aconsejándoles por última vez. Jacob, el segundo más joven, nunca había tenido la vida privilegiada que gozaron sus hermanos mayores antes que su padre los guiara fuera de la ciudad, dejando atrás sus riquezas. Él era el primero de dos hijos nacidos en el desierto. Para Jacob, la vida en el desierto era algo natural y no una prueba inusual. La división que se estaba creando dentro de su familia, ya que dos de sus hermanos mayores estaban castigando al resto de la familia por haber tenido que renunciar a su herencia, estaba forzando a todos a escoger de qué lado estarían. Jacob, joven y ferviente, estaba del lado de sus padres y sus hermanos mayores, Nefi y Sam. Nefi se convertiría en profeta después de que su padre falleciera; y Sam, su siguiente hermano mayor, aceptó con humildad el lugar que divinamente le fue dado a Nefi.

Lehi estaba contento con el comportamiento de Sam. No había sido una vida fácil para el muchacho. Teniendo que vivir una infancia en la que dos de sus hermanos mayores intentaban asesinar al hermano que todos amaban y además trataban de matar o hacer daño a sus padres. Era, en términos modernos, una familia disfuncional; pero, solamente debido a las decisiones egoístas de sus hermanos mayores. Aún con todo esto, Jacob crecía sanamente.

Y ahora, Jacob, te hablo a ti: Tú eres mi primer hijo nacido en los días de mi tribulación en el desierto. Y he aquí, tú has padecido aflicciones y mucho pesar en tu infancia a causa de la rudeza de tus hermanos.

No obstante, Jacob, mi primer hijo nacido en el desierto, tú conoces la grandeza de Dios; y él consagrará tus aflicciones para tu provecho. (2Nefi 2:1-2)

Muchos de nosotros buscamos la manera de evitar las tribulaciones. En el momento en que comienzan, oramos para que terminen. Algunas personas reclaman y culpan a Dios, sintiendo que Él les debe una vida libre de adversidades. Sin embargo, la profecía de Lehi nos muestra una diferente posición ante las pruebas. Él le promete a Jacob que sus adversidades serían consagradas. La consagración es entregarse o dedicarse a Dios. En este caso, las aflicciones de Jacob se consagrarían para ayudarlo – no a la manera del mundo, sino de forma espiritual.

Aunque rara vez podemos verlo así durante las pruebas, cuando estamos absortos a sobrevivir, más tarde, cuando vienen las bendiciones de la adversidad, usualmente se nos hace más claro. Recuerdo que en una ocasión, hace muchos años atrás, cuando se me dijo por medio de inspiración que a pesar de que había tenido muchas dificultades, llegaría un momento en mi nuevo llamamiento (asignaciones dentro de la Iglesia sin remuneración económica) que vería que mis aflicciones ayudarían a otros. Mi llamamiento era ‘líder de compasión en servicio’, lo que significaba que yo organizaba todos los servicios que necesitaban realizarse. En el curso de mi trabajo, realmente fui llamado para usar mis tribulaciones pasadas, incluyendo algunas que ya había olvidado. Normalmente la asignación consistía en sentarme a escuchar o consolar a aquellos que pasaban por momentos difíciles o de depresión. A veces podía decir ‘he estado en esa situación’, tenía entonces una idea por lo que estas personas estaban pasando y qué opciones tenían.

Muchas de mis vicisitudes sirvieron para acercarme más a nuestro Padre Celestial o para fortalecerme. Me volvieron más compasivo. Cuando me tomo el tiempo, antes y después de una adversidad, para analizar que es lo que he aprendido y cómo Dios me ha ayudado en el transcurso de mi prueba, aumento mi habilidad de vivir una vida conforme a Cristo y de lograr las metas que mi Padre Celestial desea para mí.

Jacob jugaría un importante papel en la nueva tierra que sería su hogar. Las aflicciones que enfrentó de pequeño lo habían hecho valiente, perseverante y había desarrollado aptitudes de liderazgo. Él tuvo una terrible infancia llena de retos, una en la que cualquier otra persona habría usado como excusa para llegar a ser malo o para darse por vencido. En vez de eso, Jacob aceptó la promesa hecha por su padre y consagró sus tribulaciones para su propio beneficio.

Por Terrie Lynn Bittner, el 6 de junio de 2008.

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Junio es quizás uno de mis meses favoritos. No, no es porque el año escolar casi termina (¡hurra!). Me encanta el hecho de que podemos celebrar a los padres en su día. A diferencia de muchos en este mundo loco, yo he crecido rodeada de padres buenos y rectos. El mío siempre ha sido un hombre dulce, lento para airarse y pronto para amar. Me ha enseñado mucho e incluso ahora nos deleitamos en aprender juntos algo nuevo.

Cuando me casé fui bendecida con otro padre, el padre de mi esposo. Él también es un hombre bueno y dulce, siempre dedicado a servir a otros, un rasgo que ha transmitido a sus hijos. Siempre que lo veo recibo de él un abrazo y un beso y escucho un “te quiero” de sus labios.

Y luego está mi esposo. Comparte conmigo cinco hermosos hijos, y me maravillo del hombre extraordinario que es, y de cómo me cuida a mí y a sus pequeñitos. Tiene dos agotadores trabajos para que yo pueda quedarme en casa con los niños, y también sirve como un obispo mormón (líder en nuestra Iglesia local). Aun con estas actividades que requieren mucho tiempo, lo he visto ir mas allá de su agotamiento para leerle un libro a uno de nuestros hijos, escuchar los problemas de otro, o ayudar a algún otro a decir sus oraciones. Con todos estos asombrosos ejemplos en mi vida, no es difícil para mí compenetrarme con cierto padre del cual leemos en el Libro de Mormón-otro testamento de Jesucristo. Estoy hablando en particular de Alma.

Alma desperdició gran parte de su vida viviendo en maldad. El rey de la tierra donde vivía se deleitaba en el pecado, animando a todos bajo su reino a hacer lo mismo. Alma era un sacerdote en la corte del rey, una posición elevada y respetada.

Algo sucedió que ayudó a Alma a alejar su vida del pecado: un hombre llamado Abinadí. El era un profeta de Dios que vino a su tierra con un mensaje. Las personas necesitaban arrepentirse, o perecerían. Abinadí perdió su vida por traer este mensaje a las personas, pero no fue en vano. Alma creyó en sus palabras, y comenzó a predicar, ayudando a muchos de los súbditos del rey a volver a los caminos de Dios.

La vida de Alma cambió para siempre. Se convirtió en líder espiritual en la Iglesia del Señor, pero había un asunto importante que preocupaba su mente. Su hijo, también llamado Alma (conocido también como Alma hijo), era un joven malvado. Alma hijo rechazó las creencias de su padre y trabajó diligentemente para alejar de la Iglesia del Señor a todos los que pudiera.

Tal vez Alma vio mucho de su anterior condición en su hijo. Quizás sabia, más de lo que Alma hijo podría jamás imaginar, del precio que se paga por cada pecado. Una cosa sí sabemos. Alma nunca se dio por vencido con su hijo. Por causa de esto, un milagro ocurrió.

Mientras Alma hijo viajaba con algunos de sus amigos, un ángel se les apareció.

“Y dijo además el ángel: He aquí, el Señor ha oído las oraciones de su pueblo, y también las oraciones de su siervo Alma, que es tu padre; porque él ha orado con mucha fe en cuanto a ti, para que seas traído al conocimiento de la verdad” (Mosíah 24:14, cursiva agregada)

Alma amaba a su hijo, a pesar de las cosas malvadas que éste había hecho. Nunca había dejado de orar por su hijo descarriado.

Algunos de ustedes leyendo este artículo puede que tengan un hijo, una hija, un buen amigo, o juventud preciada a la cual enseñan, que ha perdido su camino. Si hay algo que podemos aprender del ejemplo de Alma es que siempre hay esperanza. Estas almas perdidas puede que no sean visitadas por ángeles. Sin embargo, se les dará la oportunidad de arrepentirse y regresar al Señor.

Estoy segura que Alma hijo creció rodeado de padres buenos y rectos. Sin embargo, él tenía su propio albedrío y recibió la oportunidad de elegir su propio camino. Así como yo. Así como todos. Si usted, tal y como este joven, ha escogido un camino difícil y ahora se encuentra deseando regresar, recuerde esto: en su vida probablemente hay muchos padres-así como madres, maestros, amigos, hermanos, etc.- que oran por usted cada día. Que milagro, la fe de un padre.

Por Laurie Walker el 3 de junio de 2008.

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